Empieza por las teclas que utilizas

La carcasa de un teclado completo puede estar centrada mientras las letras quedan hacia un lado. Piensa primero en tu próxima tarea: escribir, introducir números o usar mucho el ratón. La guía de puestos de trabajo de OSHA recomienda colocar el teclado de modo que los hombros puedan estar relajados y los codos cerca del cuerpo. Eso no significa mantener una posición fija todo el día.

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Prueba un pequeño cambio

Escribe dos frases normales y luego una columna corta de números. Observa dónde trabajan tus manos y si el ratón sigue cabiendo junto al teclado. Mueve un poco el teclado y repite. No cambies su altura ni los demás equipos durante esta comparación. Mantén la superficie estable y suficiente holgura en los cables. Compara la utilidad, no la simetría del escritorio.

Anota lo que ocurre en cada tarea

Escribe tres cosas: tarea, cambio y observación. Por ejemplo: «Escribir; letras más cerca del centro de mi zona de trabajo; ratón todavía al alcance». Introducir números puede necesitar otra distribución. Conserva una disposición adecuada para tus teclas habituales y necesidades de accesibilidad. Si los muebles impiden una configuración utilizable, pide ayuda a quien gestione el espacio. Es una prueba práctica de distribución, no un tratamiento ni una promesa de prevenir el dolor.